jueves, 10 de enero de 2008

No es Elvis, pero...

Nuestra columnista especial sobre personajes e historias del Rock, Laurita, comparte hoy algo sobre Johnny Cash.



Quizá muchos de Uds. no hayan oído de él, quizá sí. Personalmente, no tenía mucha idea de quien era Johnny Cash hasta que vi la película Walk the Line. Lo que me llevó al cine no fue, precisamente, el hecho de que se tratara de una estrella de rock and roll, sino las buenas críticas y nominaciones al Oscar. Si bien la película no fue "la película", me sirvió para interiorizarme sobre la vida de este personaje. He aquí una breve reseña este cantautor de country y rock and roll, contemporáneo de Elvis Presley y Jerry Lee Lewis.
John Ray Cash nació un 26 de febrero de 1932 en Kingsland (Arkansas, EEUU).
Con menos de 20 años, se alistó en las Fuerzas Armadas y durante su estadía en Landsberg, Alemania, fundó su primer grupo musical, The Landsberg Barbarians. Luego de casarse con Vivian Liberto y establecerse en Memphis, Tennessee, comenzó a tocar con el guitarrista Luther Perkins y el bajista Marshall Grant, a quienes se conocía como The Tennessee Two. Al poco tiempo consiguió un contrato con Sun Records y obtuvo sus primeros éxitos “Hey Porter” y “Cry Cry Cry”.
El siguiente single de Cash "Folsom Prison Blues" llegó al Top 5 las listas de country. Esta canción fue concebida durante su estadía en el ejército (y no en prisión, como muchos creen erróneamente) donde Cash vio la película "Inside the Walls of Folsom Prison". Cabe mencionar que Cash sentía una gran compasión por los presos, lo que le impulsó a realizar una serie de conciertos en varias cárceles de Estados Unidos y Suecia, cuyo resultado fueron dos de sus álbumes más aclamados, Johnny Cash at Folsom Prison (1968) y Johnny Cash at San Quentin (1969).
El tema “I walk the line" consiguió el número 1, además de llegar al Top 20 de las listas de pop. Pero a pesar de ser uno de los artistas más prolíficos y con mayor número de ventas de su época, Cash estaba atado a la pequeña discográfica Sun. En 1958, Cash dejó el sello para firmar una suculenta oferta con Columbia Records, donde su single “Don't Take Your Guns to Town” se convertiría en uno de sus mayores éxitos.
Tras divorciarse de Vivian, en 1968 se casó con la cantante June Carter, con quien realizaba giras cantando a dúo y mantenía una azarosa relación desde hacía años, tras pedirle el enlace públicamente en un concierto.
Cuando el contrato Cash con Columbia Records llegó a su fin, Johnny Cash firmó con Mercury Records. Editó varios álbumes entre 1987 y 1991, con escaso éxito o reconocimiento. Su carrera tomó un nuevo rumbo hacia mediados de los 90, resurgiendo como ícono del country alternativo y siendo reconocido por un público más joven, aficionado a otros géneros musicales como el indie o el rap. Sus álbumes American Recordings y Unchained obtuvieron premios Grammy.
Luego de una vida marcada por la adicción a las anfetaminas y al alcohol, el12 de septiembre del 2003, cuando no habían pasado ni cuatro meses desde la muerte de su mujer, Johnny Cash murió a los 71 años debido a complicaciones de su diabetes.
Cash fue conocido por su profunda voz, por el característico sonido boom-chick-a-boom de su banda de acompañamiento, los Tenessee Three y por vestir siempre ropa oscura, lo que le valió el apodo de “El Hombre de Negro”. Empezaba todos sus conciertos con la sencilla frase: Hello, I'm Johnny Cash.
Vendió cerca de 50 millones de álbumes en sus casi 50 años de carrera y es presentado habitualmente como uno de los músicos más importantes en la historia de la música country. Es uno de los tres únicos músicos que han sido admitidos en más de un Salón de la Fama: en el Salón de la fama del Rock, del Country y de los Compositores de Nashville.
Cash ha influenciado a incontables artistas y ha sido reverenciado por los más grandes músicos populares de la historia.

Si les ha interesado este personaje, pueden leer más sobre él y escuchar su emisora de radio.


Y he aquí un pequeño video de la canción Folsom Prison Blues

martes, 8 de enero de 2008

En la que nos metimos...

Bueno... para los que empezaron swing hace poquito, y para los que nos escuchan hablar todo el tiempo de eso y no entienden porque nos ponemos taaan pesados y nos cebamos tanto, les voy a dejar un video que es algo así como la piedra angular de toda la movida swinguera...

Importantisimo/obligatorio para cualquiera que quiera comprender un poco este maravilloso mundo del swing (lindy hop).

Esta coreo que van a ver es un recorte de la peli Hellzapoppin (1941) en la que bailan los Whitey´s Lindy Hoppers, que basicamente son los bailarines que hicieron famoso el estilo allá por los '30...

Algunas aclaraciones: el video no está retocado ni pasado a una velocidad distinta de la que bailaban realmente los tipos, o sea... lo que ven es real (aunque al principio cueste creerlo).
Y algo muy importante tambien... no se asusten! mucha gente baila Lindy con un estilo divino y una gracia envidiable sin hacer necesariamente uso de esas piruetas extremas que se ven en el video, imaginen que en una pista de baile no hay lugar para esas locuras... igualito que en rock...

Acá va el link!
Hellzapoppin! Best Swing Dance Routine of All Time!

Que lo disfruten!!

miércoles, 2 de enero de 2008

La comunicación musical

Cada vez que escuchamos música, el circuito comunicativo se pone en marcha. A continuacion una reflexión sobre este tema, remake de una nota que escribi alguna vez. Espero sirva para pensar un poco. Es un poco larga, lean cuando tengan tiempo.

El circuito comunicativo
Repensando el tema de la escucha musical, y basados en el circuito de la comunicación (ya saben, Emisor – Mensaje – Receptor y revisitado como Compositor – Obra – Escucha) hay tres líneas que a grandes rasgos podemos transitar.
Si nos centramos en el polo de emisión, sospecharíamos que quizás es quien produce la obra el que determina qué se trasmitirá en ella. Si nos centramos en el mensaje, cabe preguntarse si la obra tiene vida propia, es decir trasmite en si misma alguna cuestión que va más allá de creador y oyente. Finalmente aproximándonos desde el lado de la recepción, podemos tratar de comprender si es el oyente quien completa el proceso aportando significados y proyectando sobre el material sonoro parte de su propia historia personal y sus roles sociales.

En cuanto a la concepción musical centrada en el compositor, si bien hay obras que pueden ser compuestas pensando exclusivamente en la expresión propia (sea tanto de sentimiento como de procesos altamente racionales), es innegable que hay siempre un oyente implícito, sin el cual, no podría haber hecho musical. Ese oyente implícito puede ser un oyente ideal, el mismo compositor, un grupo concreto de personas o incluso alguien en particular en quien el compositor piensa a la hora de componer. El autor siempre concibe a la música como una posibilidad de compartir su propio mundo subjetivo, sea con uno o más seres humanos sensibles.

La segunda aproximación, que se centra en la obra en sí misma, puede parecer la más ideal u anacrónica, en una era donde el hecho comunicativo ha ganado en reconocimiento y en donde las instancias socio-culturales y psico-subjetivas son altamente tenidas en cuenta en los fenómenos de producción, distribución y consumo de una obra. Aún así, no deja de asombrar que determinadas “obras maestras” sigan conmoviendo de manera unánime sin importar el año, la cultura ni el lugar en donde se escuchen. Incluso muchas veces, la primera audición de una obra totalmente desconocida genera una atracción que es difícil de explicar remitiendo a experiencias anteriores del escucha quien se vuelca a pensar que hay algo que lo excede y esta allí en esa música. Que nos sale al encuentro y nos conmueve.

Acercándonos al tercer enfoque, debemos subrayar que de hecho no hay carga semántica específica previa (un significado estruicto) asociada a una determinada música. Más allá de determinadas convenciones (acordes y tonalidades específicas asociadas a sentimientos como tristeza, melancolía, miedo, etc.) no hay una transmisión de mensaje con un código de signos escindidos entre significados y significantes.
Aquí cobra entonces vital importancia el rol de quien escucha, con la percepción que realiza y la asociación con músicas anteriores que pueda asemejarse en la perspectiva de escucha del sujeto (relacionada con experiencias previas y su competencia musical específica)