domingo, 23 de diciembre de 2007

La primera clase de baile

Hoy Guille latin lover, que además, por si no sabían, es un gran bailarín y escritor, nos comparte estos pensamientos sobre su primera clase de baile.



El primer día lo recuerdo como si fuera ayer, fue atroz pero aun así fue el comienzo y uno no debe olvidar algo así.
Todo comenzó aquella semana en la que mi aburrimiento era tal que no podía dormir. Tenía que encontrar alguna forma de despejarme y cansar mi cuerpo y entonces comencé a buscar cosas para hacer. Entre muchas idas y venidas, por fin encontré algo que tenia un gusto raro pero interesante ¿qué era? pues algo que nunca en mi vida había realizado ¿por qué? seria la pregunta. Eso no lo sé. Supongo que por vergüenza o por miedo a hacer el ridículo. Hay muchas cosas que son "porques" para no hacer esto, pero no viene al caso aclararlas. La cuestión es que me decidí y fui.
El miedo era tal que mi cuerpo temblaba de solo pensarlo. Caminé unas cuadras y estaba al fin allí: un gran portón negro se alzaba sobre mi y a su costado, un intercomunicador. Toqué el timbre, me contesto alguien y me dejo subir. Me anoté.

Estaba muy nervioso y por las dudas, les aclaré que era mi primera vez y que no sabía nada respecto al baile. Los que me atendieron se rieron, con toda la mejor onda. Me hicieron unos chistes y por fin ingresé a lo que sería mi primera clase de baile.
La sala era extraña o al menos para mi que nunca había visto algo por el estilo, tenia grandes espejos en lo que uno se miraba en todo momento y se preguntaba "que carajo hago acá" (o al menos eso me preguntaba yo).
El profesor se presentó. Era muy agradable y hacia muchos chistes, tantos que uno no paraba de reírse. Al menos yo, que entre los nervios y los pasos extraños que había que realizar, poca atención le prestaba... En mi interior pensaba ¿de que se ríen todos? jajajaja Estaba atrapado en una sensación horrenda. No sabía lo que hacía. Mi cuerpo no respondía a los movimientos que mi mente le ordenaba, era lo que clásicamente se llama un "pata dura".
Con paciencia, el profe me mostraba los pasos que aun así no me salían. Una y otra vez me pregunta "¿qué carajo hago acá? Me quería ir ya, pero aun así me contuve y me quede a ver que era lo que ocurría.
Al final de la clase, el balance era un desastre. Nada me salía, pero bueno, ya había pagado el mes y tenía que volver a la semana siguiente. Sabía que intentaría no volver así que por eso pague todo el mes para volver... volver a intentar.
Al llegar a mi casa mi cuerpo temblaba de terror y vergüenza y mi mente no paraba de pensar cómo había hecho el ridículo. Pero lo que no pensaba (y en general uno nunca piensa) es que en realidad, no estaba haciendo el ridículo, sino que estaba aprendiendo a bailar. Era mi primera clase y obviamente iba a hacer todo mal (muy mal). Pero ese día decidí que lo intenraría y no me arrepiento de haber elegido algo tan bello. Hoy por hoy, el baile es mi vida, me encanta y algún día voy a dejar de ser un pata dura. Sino, bueno, me dedico a las matemáticas jajaja



Así, pensando estas cosas... pasó una semana y llego el día de mi segunda clase....

8 comentarios:

Diego dijo...

Que gracioso, a mi me paso algo diferente, yo a mi primer clase iba con tantas ganas de aprender que apesar de hacer todo mal lo unico que queria era que no acabara nunca y aprender todo en el mismo dia juajua, cuando sali de mi primer clase de salsa estube la semana entera practicando el basico ancioso para que llegue la segunda clase juajua.
cuando aprendi a hacer el giro me creia el mas groso juajua

buenisimo las primeras clases son historicas :D

Groso que continuamos y estamos aca, vamos seguir todos juntos

Gregor dijo...

Ja Ja! Yo también salí re-contento! creyendo que ya sabía todo! que ingenuos! Bueno Guille, parece que superaste tu trauma, porque ahora salis a bailar cualquier cosa en cualquier lado! (si... me refiero a la lambada!) saludos!

Anónimo dijo...

Muy buen relato Guille!!!
La verdad que el primer día de baile de cada uno de nosotros debió ser un cúmulo de emociones y sentimientos increíbles!!!
Quién hubiera pensado que no querías volver la clase siguiente... hoy no parás de bailar un solo ritmo!!!
Felicitaciones por haberlo intentado a pesar de los prejuicios y los miedos!!
Saludos!

Anónimo dijo...

buen pantallazo de lo que te paso en tu primera clase, en mi caso yo tuve la misma situación de Diego, no me quería ir sin saber más.-
Pero lastimosamente uno siempre se va con temas sin terminar.-
Y muchas felicidades por haber vencido tus miedos al ridiculo; a mi me parece que todos los integrantes de este grupo ya lo vencieron.-
Besosss
Pablo

Gregor dijo...

Sí Pablo... hacemos el ridículo sin miedo!

Anónimo dijo...

Bueno, claramente el temor al ridiculo nunca fue un tema para mi jajaja. Me acuerdo que me diverti muchisimo en mis primeras clases (empece nivel 1 de rock y salsa, martes y jueves, ambos con Nadia y Luis que me resultaban super pedagogicos y graciosos a la vez).
Ya habia hecho algo de baile en otros lados asi que no me resulto shockeante y por sobre todo tengo que destacar la buena onda reinante. No podiamos sacar el basico mas basico y aun asi nos hacian sentir grosos ;-) bren

Anónimo dijo...

Leyendo el relato me hiciste sufrir también, pero me alegro porque pudiste vencer tus miedos y ya empezaste a cosechar varios premios. Felicitaciones!!! Ahora hay que ir por la lambada!

March dijo...

Jaja. Buen relato. Yo me sumo al grupo entusiasta. Salí calculando si podía llegar a venir dos veces por semana. Me fasinaba.

Pero bien hecho al seguir, y bien pensado al pagar el mes entero. Es un gusto haberte conocido ahora. Imaginate que hubiera pasado sino...